
Si te sindicas a mi cuenta de delicious podrás, primero pensar si tengo vida analógica y luego, comprobar qué temas me interesan en cada momento. En este momento hay una etiqueta que uso con profusión: aprender_jugando. De hecho en algunas entradas de este blog he sacado a relucir la pregunta de si se aprende jugando. Tengo pendiente la lectura de un par de libros. Uno de ellos, “Lo que nos enseñan los videojuegos sobre el aprendizaje y el analfabetismo” de James Paul Gee gracias a la generosidad de David Álvarez, relacionados con este tema.
Ayer estuve leyendo este artículo en Embed.at y me quedé maravillado con la histora de Pep Domènech Gil. Te recomiendo encarecidamente que leas el artículo pero no te pierdas la entrevista a este adolescente de 13 años. Me gustaría resaltar una recorte de la entrevista en la que Pep cuenta estupendamente cómo encontró y de qué va este juego, Spore.
embedded by Embedded Video
La cantidad de contenido didáctico que tiene el juego es enorme. Me pregunto: ¿tan difícil es convertir ese juego en una ocasión para aprender?, ¿si lo usamos en clase dejaría de ser divertido?, ¿tenemos que aprender los profes de los creadores de videojuegos?
Cuando salí de ver Avatar en el cine me desilusionó ver como los adolescentes salían como si tal cosa del cine (vaya el guión no es para menos). ¿Es tan grande la cantidad de estímulos que reciben que la mayor superproducción de la historia del cine les resulta poco llamativa?
Como puedes comprobar me debato entre una postura absolutamente fanática de las tIC y los juegos como herramientas didácticas y un pesimismo brutal. ¿Tú qué piensas?
Más información:
- Spore en Wikipedia.
- Wiki en castellano.
- Versión en Facebook del juego.
- Generador en 2d de criaturas. Se pueden crear con la misma utilidad que los avatares que comentaba aquí.


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