Paseando por Las Ramblas es fácil que los detalles pasen desapercibidos, sobre todo aquellos detalles que no te reclaman tu atención con colores llamativos o con gestos o disfraces extravagantes. Esta fachada me atrajo por la dulzura de sus colores y lo delicado de sus adornos. Apuesto a que de entre los millones de personas que deambulan por esta calle barcelonesa, muy pocas reparan en estas mudas fachadas.
Barcelona, 8 de agosto de 2009.
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