A bordo de la ISS, los ratones mutantes son objeto de un estudio de microgravedad

A bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS), los ratones mutantes han sido objeto de un importante estudio. Esta investigación se refiere a las consecuencias de la vida en microgravedad sobre la masa muscular y ósea. Para los investigadores, se trata de encontrar soluciones que ayuden a luchar contra la atrofia muscular en los astronautas.

Ratones culturizados

En diciembre de 2019, un cuarenta ratones hembra salían de la Tierra en dirección a la Estación Espacial Internacional (ISS). ¿La meta? Estudiar las consecuencias de la vida en microgravedad sobre la masa muscular y ósea. Desde entonces, los ratones han regresado a la Tierra y los resultados del estudio se han publicado en la revista. procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias por investigadores del Laboratorio Jackson.

Los investigadores dividieron a los ratones en tres grupos, siendo el primero un grupo de “control” de 24 individuos. El segundo grupo incluyó ocho ratones que habían sido sometidos a modificación genética en la Tierra. El objetivo era obtener el doble de musculatura. En cuanto al tercer grupo, otros ocho ratones recibieron las mismas modificaciones. Sin embargo, estos tuvieron lugar a bordo de la ISS y no en la Tierra.

Según los resultados, los ratones del grupo de control perdieron hasta 18% de su masa muscular y hueso durante su estancia. Los ratones del segundo grupo mantuvieron su masa muscular. En cuanto a los del tercer grupo, regresaron a la Tierra con una musculatura aún más imponente.

Astronauta Anne McClain
Créditos: Wikipedia

Un primer paso importante

Con estos resultados, los líderes del estudio esperan encontrar soluciones para ayudar a los astronautas a protegerse contra la atrofia muscular. Recuerde que algunos viajes pueden ser muy largos como el planeado a Marte, un viaje para el cual viaje de nueve meses son necesarios. Sin embargo, este estudio en ratones culturizados es solo el primer paso. De hecho, será necesario realizar más experimentos y otros ensayos clínicos. El objetivo es permitir una transferencia de este modelo al ser humano, y esto con total seguridad.

“Aún faltan años. Pero siempre sucede así cuando pasamos de estudios en ratones a estudios en humanos ”, ha declarado Emily German-Lee, una de las investigadoras que participó en el estudio.

En mayo de 2019, mencionamos un primer estudio sobre roedores realizado por científicos del Henry Ford Community College. Sin embargo, el estudio había permitido comprender que la falta de gravedad puede afectar las articulaciones de los astronautas, causa atrofia muscular y pérdida de calcio de los huesos.