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Artritis psoriásica

Introducción

La artritis psoriásica es una enfermedad que pertenece a la gran familia de las enfermedades reumáticas; es una forma de artritis (es decir, una inflamación, y por lo tanto un daño, de las articulaciones) con una variedad de etiologías y muy a menudo no está bien caracterizada. Tiende a ocurrir en personas con psoriasis al mismo tiempo, o en cualquier caso con familiares afectados, lo que sugiere una posible predisposición hereditaria.

El dolor articular, la rigidez y la hinchazón son los principales síntomas, que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo y variar en tamaño de relativamente leve a severo.

La sintomatología tiende a afectar a las articulaciones grandes, principalmente en las extremidades inferiores (piernas), y posteriormente afecta a las partes más distales, como las articulaciones de los dedos o, a veces, la columna vertebral.

Como su nombre indica, se asocia a las manifestaciones típicas de la piel que nos permiten definirla como "psoriásica".

Codo con artritis psoriasica

En algunos pacientes la enfermedad se manifiesta de forma leve con exacerbaciones ocasionales, en otros casos en cambio el proceso inflamatorio es continuo y puede causar daño a las articulaciones en ausencia de tratamiento; por esta razón es tan importante el diagnóstico precoz, así como la adherencia y cumplimiento del paciente al tratamiento prescrito.

Sin embargo, la terapia es similar a la que se aplica en pacientes con artritis reumatoide: AINE (fármacos antiinflamatorios no esteroideos) para reducir la extensión de la inflamación local y FARME (fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad) que actúan directamente sobre el sistema inmunitario.

Desafortunadamente, la mayoría de los sujetos parecen estar predispuestos genéticamente y, por lo tanto, no es posible planificar una prevención específica, pero algunos dispositivos pequeños pueden ayudar a retrasar o ralentizar el curso (aunque crónico y a menudo irreversible) de la enfermedad:

  • Descanso, especialmente como resultado de la sensación de fatiga.
  • Ejercicio físico, activo o pasivo, para estimular las articulaciones a trabajar de forma controlada.
  • Mejorar el perfil educativo de la enfermedad, especialmente por el malestar social que pueden causar las manifestaciones cutáneas.

Causas

 La afección pertenece al grupo de la oligoartritis seronegativa (es decir, aquellas enfermedades en las que la inflamación articular suele afectar a un pequeño número de articulaciones afectadas), es decir, en las que el factor reumatoide no se encuentra en la circulación, que está presente en la artritis reumatoide común (la distinción entre las dos enfermedades se remonta a aproximadamente 1960).

La artritis psoriásica se desarrolla en aproximadamente el 5% de la población afectada por la psoriasis y en el 15% de los pacientes afectados la enfermedad articular aparece incluso antes de las manifestaciones cutáneas.

Típicamente ocurre en sujetos de entre 30 y 50 años de edad, pero en realidad puede comenzar desde la niñez. Los hombres y las mujeres corren el mismo riesgo.

El mecanismo de estas enfermedades se encuentra en la membrana sinovial, ese folíolo de origen mesenquimal que cubre las cabezas óseas de una articulación y que permite un flujo y por tanto un movimiento lo más fluido posible. Cuando esta membrana se ve afectada, generalmente debido a una disfunción del sistema inmunológico (que comienza a atacar al propio cuerpo), comienza a engrosar (debido a un proceso de hipertrofia e hiperplasia de sinoviocitos) y puede erosionar el hueso subyacente. Todo esto está asociado con la invasión de las células del sistema inmunológico, creando un verdadero "tejido sinovial" similar a los ganglios linfáticos. Este tejido es de alguna manera muy similar a un tejido tumoral, ya que continúa creciendo sin estar sujeto a las leyes de inhibición de contacto.

La causa de la aparición de este grupo de enfermedades aún no está del todo clara, pero se supone que existe una predisposición genética en algunos individuos que justifica la historia familiar documentada. Esto es aún más evidente en el caso de la artritis psoriásica, donde dos enfermedades inmunológicas tienden a aparecer en el mismo individuo.

En algunos pacientes predispuestos es una infección repentina que activa el sistema inmunológico y genera la reacción anormal (muchos investigadores atribuyen un posible papel al estreptococo responsable de la faringitis homónima).

Artritis psoriasica en manos

Síntomas

El comienzo puede resumirse esquemáticamente de la siguiente manera:

  • En aproximadamente el 60-80% de los pacientes con artritis psoriásica, la manifestación cutánea precede a la articulación (con una diferencia de tiempo generalmente inferior a 10 años, pero en raras ocasiones puede llegar hasta los 20 años).
  • En aproximadamente el 15-20% de los pacientes la artritis puede aparecer antes y de forma autónoma.
  • En raras ocasiones, las primeras manifestaciones pueden ocurrir simultáneamente.

Los signos y síntomas típicos que un paciente con artritis psoriásica puede experimentar incluyen:

  • Dolor articular. Es importante destacar que las articulaciones involucradas suelen ser pocas, con curso asimétrico entre la derecha y la izquierda, dolor y deformación de los dedos, lesiones de la columna vertebral con o sin compromiso de la parte lumbar y sacra.
  • Fácil fatiga de las articulaciones involucradas.
  • Limitación en el movimiento.
  • Deformación evidente de la zona afectada (ejemplo típico cuando se produce a nivel de los dedos de la mano).
  • Alteración e inflamación de la inserción de un tendón o ligamento en el hueso; los distritos frecuentemente afectados son el tendón de Aquiles y la fascia plantar.
  • Dactilia (hinchazón de uno o más dedos de las manos y/o de los pies) con dedos de salchicha.
  • Lesiones cutáneas (y este es el elemento que nos permite decir que nos enfrentamos a una forma de artritis psoriásica, además de los resultados de las pruebas de laboratorio). Estas lesiones incluyen placas eritematosas, lesiones evisceradas, fugas de pus, eritrodermia,...
  • A veces la psoriasis también puede ocurrir en regiones ocultas como el cuero cabelludo (donde puede confundirse con la caspa simple), el periné, el pliegue interglúteo o el ombligo.
  • Alteraciones de las uñas.

Otras manifestaciones extrarticulares pueden incluir:

  • sinopsis (inflamación) de los tendones flexores, salvando los extensores
  • nódulos subcutáneos (muy raros)
  • alteraciones oculares (conjuntivitis, uveítis anterior aguda, especialmente en niños)

Finalmente, los síntomas sistémicos son muy comunes, tales como

  • cansancio
  • anemia
  • cambios de humor

Al igual que con la psoriasis, los síntomas de la artritis psoriásica se manifiestan por

  • tendencia fluctuante en el tiempo (los períodos de reactivación pueden estar intercalados con fases de ausencia de síntomas),
  • La gran variabilidad de una persona a otra e incluso en el mismo paciente puede variar en ubicación y extensión con el tiempo.

Por último, las personas con psoriasis tienen una probabilidad ligeramente mayor de desarrollar factores de riesgo cardiovascular:

  • presión arterial alta
  • colesterol alto
  • obesidad
  • diabetes tipo 2

Diagnóstico

El inicio de la vía diagnóstica es obviamente clínico: es necesario analizar los síntomas experimentados por el paciente y especialmente el tipo y número de articulaciones implicadas. Exámenes adicionales del distrito óseo pueden ayudar a identificar el daño tan pronto como sea posible:

  • Radiografia: la erosión temprana del hueso se puede utilizar para diagnosticar la enfermedad en una etapa temprana. Algunos hallazgos típicos son los dedos de la "punta de lápiz", anquilosis, aumento del espacio interfalángico, sacroiliitis.
  • TAC
  • IRM: útil especialmente para detectar la presencia de inflamación de los tejidos blandos que intervienen en la composición de la cápsula articular.
  • Ultrasonido y eco-doppler, que permite la visualización de los cambios vasculares en la zona afectada.
  • Pruebas hematoquímicas, para excluir otros diagnósticos como la artritis reumatoide (en la que el factor reumatoide positivo se encuentra a menudo en la circulación), la gota,... También se pueden determinar aumentos en los índices inflamatorios y la anemia.
  • Las biopsias de piel a veces pueden considerarse necesarias para la identificación de la psoriasis contemporánea.

Dado que las manifestaciones clínicas pueden confundirse a menudo con muchas otras enfermedades muy similares, el diagnóstico específico suele ser realizado por un reumatólogo, especialista en el estudio de los trastornos musculoesqueléticos.

Cuidados

La actividad física regular permite el mantenimiento de la movilidad articular y la reducción del riesgo de desarrollar factores de riesgo cardiovascular, pero en la mayoría de los casos no se puede ignorar un enfoque que también es farmacológico, con el objetivo de aliviar el dolor y prevenir daños articulares permanentes a perseguir:

  • Antiinflamatorio (como el ibuprofeno), para el tratamiento del dolor y la inflamación en casos leves.
  • FARME: medicamentos que pueden modificar el curso de la enfermedad. Trabajan principalmente en el sistema inmunológico, reduciendo la reacción excesiva que tiene hacia las articulaciones del paciente. Entre los fármacos más comúnmente prescritos para este fin se encuentran el metotrexato, la sulfasalazina, la ciclosporina, la leflunomida u otros agentes biológicos más específicos (los llamados fármacos con dianas moleculares).
  • Tratamientos para la psoriasis, como el uso de rayos UV.
  • Corticosteroides (cortisona), administrados por vía oral o como infiltración intrarticular.

Pueden combinarse con enfoques quirúrgicos en caso de necesidades específicas.