¿Aviones más ecológicos gracias a la inteligencia artificial?

Para hacer que la aviación sea más ecológica, muchos fabricantes buscan soluciones relacionadas en particular con la naturaleza de los motores y el combustible. No obstante, una aerolínea está trabajando actualmente en una forma de lograr una mejor gestión del tráfico aéreo utilizando inteligencia artificial. Esto ahorraría una cantidad significativa de combustible y, por lo tanto, reduciría el impacto sobre el medio ambiente.

Optimizar las rutas de vuelo

Para asegurar la transición ecológica del sector de la aviación, las promesas no faltan. En Francia, el gobierno quiere que los biocombustibles aeronáuticos sostenibles representen la mitad de los combustibles que consumirán los aviones en 2050. Algunos fabricantes apuestan por futuros aviones de hidrógeno o incluso por aeronaves híbridas. A nivel europeo, el Single European Sky ATM Research (SESAR) está interesado en la optimización de las rutas de vuelo. ¿La meta? Permitir triplicar las capacidades de tráfico para 2024 y obtener una Reducción del 10% del impacto medioambiental para cada vuelo. También se habla de mejorar la seguridad.

Debes saber que la ruta más corta no es necesariamente la más interesante. Ahora el plan de vuelo integra multitud de parámetros como temperatura, altitud, condiciones climáticas, rendimiento de la aeronave, peso, etc. Estos mismos parámetros son tan numerosos que no es fácil integrarlos en los despachadores, cuya misión es elaborar planes de vuelo. Por lo tanto, estos últimos a menudo tienen uso de rutas estándar. En otras palabras, desarrollar un itinerario personalizado para cada vuelo lleva demasiado tiempo. Es por este motivo que la empresa estadounidense Alaska Airlines recurrió a la empresa Airspace Intelligence.

Un sistema muy prometedor

Debes saber que Airspace Intelligence diseña rutas aéreas usando inteligencia artificial. Por ahora, los algoritmos están calculando rutas que son en promedio cinco minutos más rápidas de lo que los humanos están ideando. En una declaración del 25 de mayo de 2021, Alaska Airlines dijo que había completado un período de prueba de seis meses. La compañía dice que ha ahorrado combustible en el 64% de sus vuelos, para un total de 1,8 millones de litros. Así, la IA ha hecho posible evitar la liberación de alrededor de 4.600 toneladas de CO2. Aunque estos resultados son todavía un poco provisionales, las promesas son concretas. Alaska Airlines también afirma ser la primera aerolínea en utilizar este método para calcular sus rutas.

Similar a la aplicación de asistencia al conductor de Waze, el software impulsado por IA tiene más de un truco bajo la manga. Además de calcular la mejor ruta de vuelo, incorpora datos del ecosistema del espacio aéreo. Puede ser, por ejemplo, el tamaño de este mismo espacio o la ocupación de la pista de aterrizaje. Sin embargo, aunque todos estos datos son accesibles desde un punto de vista técnico, los operadores humanos son incapaz de tenerlos en cuenta en sus rutas. Durante su entrenamiento, la IA se nutrió de varios millones de planes de vuelo anteriores. Este último incluso es capaz de anticipar posibles problemas hasta seis horas después del despegue.

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Crédito: Alaska Airlines

Evidentemente, los más escépticos verán con malos ojos esta innovación. Sin embargo, cabe señalar que actualmente, el software en cuestión solo ayuda en la toma de decisiones humanas. Esto sugiere una ruta a un despachador que es completamente libre de aplicarla o no. Sin embargo, no es tan descabellado pensar que quizás algún día el tráfico aéreo será tan complejo que su regulación estará totalmente automatizada.