¿Deberíamos preocuparnos por la aparición de robots autónomos capaces de autorreplicarse?

Los investigadores británicos han estado trabajando durante varios años en un proyecto que parece sacado de una novela de ciencia ficción. De hecho, se trata de desarrollar robots capaces de autorreplicarse y evolucionar sin humanos. ¿La meta? Envíe estas máquinas a entornos hostiles o desconocidos.

Inspirándose en la evolución darwiniana

Aquí está el escenario: un ejército de pequeños robots autónomos capaces de reproducirse sin ayuda humana. También podrían evolucionar para volverse más inteligentes. El humano luego los enviaría a tierras desconocidas u hostiles. Este escenario no es de un libro o película de ciencia ficción sensacional, pero es uno en el que los investigadores del Reino Unido han estado trabajando durante cuatro años. La científica informática británica Emma Hart, de la Universidad de Napier en Edimburgo (Escocia), lidera este proyecto llamado Autonomous Robot Evolution (ARE). Este último se presentó en 2019 en una conferencia de la Sociedad de Inteligencia Computacional IEEE. El 2 de febrero de 2021, el solicitante publicó una columna en La conversación aquí hay un breve extracto:

“En el cosmos, ¿qué forma y tamaño debería tomar el robot ideal? ¿Debería gatear o caminar? ¿Qué herramientas necesitará para manipular su entorno y cómo sobrevivirá a condiciones extremas de presión, temperatura y corrosión química? “

En lo que respecta a la vida en la Tierra, la evolución darwiniana ha proporcionado las respuestas a estas preguntas. Cuando dos individuos de una especie se reproducen, la selección natural conserva los genes más adecuados para las generaciones posteriores. Por tanto, cada especie viviente de nuestro planeta ha evolucionado a lo largo del tiempo para adaptarse a su entorno. Resulta que el proyecto ARE pretende reanudar el proceso darwiniano.

Robot Emma Hart
Emma Hart de la Universidad Napier de Edimburgo.
Crédito: Sociedad de Inteligencia Computacional IEEE

Un proceso acelerado

Los robots “padres” combinarán sus genes, o más bien su código de computadora, para generar otro robot impreso en 3D. Sin embargo, este último debería, en teoría, tener mejores características que sus padres. Sin embargo, se nota una diferencia. Donde la evolución natural lleva millones de años, el proceso que involucra a estos robots tomaría solo unas pocas horas. Además, se produciría la impresión de los nuevos robots así como su montaje sin ninguna ayuda humana.

Según los responsables del proyecto ARE, se tratará de utilizar este tipo de máquina en el contexto de la exploración o incluso de la colonización de exoplanetas, la minería de asteroides o la construcción de hábitats lunares. En la Tierra, estos robots podrían usarse para la exploración de fisuras oceánicas, así como para el desmantelamiento de plantas de energía nuclear. Mencionemos de pasada que la NASA forma parte del consejo asesor del proyecto.

Evidentemente, este escenario lleno de promesas plantea varias interrogantes. De hecho, estamos hablando de máquinas autónomas que se auto-replican y evolucionan sin ninguna intervención humana. Las derivas pueden ser numerosas y posiblemente amenazan a la especie humana.