En el océano, la contaminación acústica inducida por el hombre no solo afecta a los animales

Es posible que los pastos marinos no tengan orejas, pero eso no impide que la contaminación acústica cause daños graves a otras estructuras de la planta, según un estudio único publicado en Naturaleza.

Contaminación acústica del océano

Desde el tráfico de barcos hasta las operaciones de perforación, los humanos hacen mucho ruido en el océano. En las últimas décadas, la medida en que todo este estruendo podría afectar a los ecosistemas marinos se ha convertido en un motivo de preocupación para los biólogos. Según los conocimientos actuales, no hay duda de que la contaminación acústica generada por las actividades humanas puede presentar riesgos sin precedentes para muchas especies.

Hasta ahora, los estudios se han centrado principalmente en cetáceos, pinnípedos y peces, que se sabe que tienen órganos auditivos. Sin embargo, trabajos recientes han señalado que los sonidos artificiales también pueden afectar a cefalópodos, cnidarios y crustáceos. Estos últimos no tienen receptores auditivos per se, pero desarrollan estatocistos, órganos sensoriales utilizados para el equilibrio y la orientación.

Ha cambiado totalmente nuestra visión y nuestro enfoque de la contaminación acústica.“, Explica el bioacústico Michel André, director del Laboratorio de Bioacústica Aplicada de la Universidad Politécnica de Cataluña (España).

Este trabajo permitió así comprender que los sonidos generados por los humanos podrían tener efectos mucho más extensos de lo esperado. Pero aún estábamos lejos del blanco.

Hasta ahora, ningún estudio ha abordado la sensibilidad al ruido de los organismos marinos sésiles, como las plantas, cuya inmovilidad los hace muy sensibles a los efectos crónicos. Estos organismos marinos no tienen estatocistos sino órganos sensoriales especializados en la percepción de la gravedad que les permiten hacer crecer sus raíces a través de los sedimentos del lecho marino.

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El pasto marino Syringodium isoetifolium se dobla bajo el oleaje en Reunión. Crédito: Philippe Bourjon

Lechos de pastos marinos duramente afectados

Ante esta falta de conocimiento, el bioacústico Michel André y su equipo investigaron el tema. Como parte de este nuevo trabajo, los investigadores se centraron en los lechos de pastos marinos, que se encuentran entre los biomas más valiosos para el planeta, y más específicamente en la Posidonia (Posidonia oceanica). Esta planta marina ocupa entre 25.000 y 50.000 km2 de las zonas costeras mediterráneas y crece desde los primeros metros hasta los 40 m de profundidad.

Para este trabajo, los investigadores utilizaron un altavoz para exponer los lechos de pastos marinos a una mezcla dinámica de sonidos artificiales con frecuencias de 50 a 400 hercios, cubriendo el rango típicamente asociado con la actividad humana en el océano. Después de exponer las plantas a dos horas de contaminación acústica, el equipo se basó en microscopios electrónicos para examinar los amiloplastos, los tallos subterráneos que almacenan energía en forma de almidón.

Según este trabajo, las plantas sí sufrieron daños físicos agravados durante los siguientes cinco días. De hecho, los niveles de almidón dentro de los amiloplastos de los herbarios habían disminuido drásticamente. Y si este estudio se centra en una sola especie, Michel André no ve ninguna razón para creer que otras no se ven afectadas.

Estos resultados no deben tomarse a la ligera. Los lechos de pastos marinos, en particular esta especie, secuestran una gran cantidad de dióxido de carbono (CO2) almacenándolo en forma de almidón. Con el tiempo, la hierba marina se acumula en capas, atrapando el carbono en esteras de varios metros de espesor.