En Rusia, hemos subestimado enormemente la importancia de los bosques.

Las estimaciones nuevas y más precisas de la biomasa forestal contenida en Rusia, respaldadas por datos satelitales, sugieren que los árboles son más numerosos y almacenan más carbono de lo que se pensaba.

Desde el colapso de la URSS y el declive del sistema soviético de inventario y planificación de sus bosques, Rusia, hogar de más de una quinta parte de los árboles del mundo, no ha informado prácticamente ningún cambio en su cantidad de bosques. Y por una buena razón, la fiabilidad de la información recopilada sobre los bosques rusos se ha deteriorado enormemente. Además, Rusia es un país enorme, lo que realmente complica los estudios sobre el terreno.

A fines de la década de 1980, el volumen de “existencias en pie” de estos bosques era, por lo tanto, de 81,7 × 10 ^ 9 min 3 s. Y desde entonces, este valor se ha utilizado como referencia para cuantificar los cambios en las existencias de biomasa en Rusia. Pero, ¿podemos realmente confiar en estas estimaciones?

En un estudio reciente, los investigadores se basaron en mapas satelitales de biomasa forestal producidos por el proyecto Biomass de la Iniciativa de Cambio Climático (CCI) de la ESA. Combinados con las mediciones terrestres rusas, han proporcionado cifras más precisas del carbono almacenado en estos bosques.

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Vista aérea de la biomasa en Rusia estimada por el proyecto Biomass de la Iniciativa de Cambio Climático (CCI) de la ESA. Créditos: ESA.

Más cobertura, más carbono almacenado

Según este trabajo, publicado en Informes científicos, los bosques rusos abrigaron 111 mil millones de metros cúbicos de madera en 2014, lo que equivale a 39% más que el valor oficialmente declarado. “La combinación de datos terrestres y espaciales nos permitió proporcionar los resultados para años específicos con mayor resolución espacial y reducir las incertidumbres de las estimaciones”, explica el autor principal del estudio, Dmitry Schepaschenko, investigador del Instituto Internacional de Análisis de Sistemas Aplicados de Austria (IIASA).

También según este estudio, los bosques rusos también han acumulado mil millones de metros cúbicos de madera por año entre 1988 y 2014, lo que compensa las pérdidas netas de las reservas forestales notificadas en los países tropicales. Finalmente, el equipo encontró que el carbono secuestrado durante el mismo período fue 47% más alto que el informado en el Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero de la CMNUCC de Rusia.

Sobre el papel, estas nuevas estimaciones sitúan a la cubierta forestal de Rusia como un aliado más poderoso de lo esperado en la lucha contra el cambio climático. Sin embargo, es posible que no dure con el tiempo.

Si hemos observado que los bosques rusos han constituido una reserva de carbono mayor de lo que se pensaba, la situación parece estar cambiando desde 2014. “Debido a la creciente gravedad de las perturbaciones forestales”, enfatiza Schepaschenko. El investigador se refiere principalmente aquí a los incendios forestales que ahora asolan regularmente Siberia durante el período estival.