La carne in vitro puede no ser una alternativa ideal, dice un informe

En el contexto actual de cambio climático, el aumento del consumo mundial de carne es preocupante. Por tanto, las innovaciones en la carne in vitro deben ser bien recibidas. Sin embargo, un informe reciente cree que la carne de laboratorio no es la mejor alternativa a implementar.

Una alternativa que cuestiona

Desde hace varios años, muchos científicos han presentado la agricultura intensiva como un fuente muy importante de emisiones de GEI y otra contaminación. En el contexto actual de cambio climático, abundan las soluciones. Entre estos últimos, encontramos carnes cultivadas en laboratorio (in vitro), que podrían gradualmente convertirse en una alternativa a la cría intensiva. Además, también se trataría de fortalecer la seguridad alimentaria preservando el bienestar animal.

La Fundación Heinrich-Böll y la asociación Amigos de la Tierra publicaron su Meat Atlas 2021 (PDF en inglés / 76 páginas) hace unas semanas. Sin embargo, los autores creen que la carne in vitro no sería la mejor alternativa debido a problemas de sostenibilidad. Existen muchas ventajas, pero la producción de carne en el laboratorio no seria tan interesante según parece.

Por cierto, ya estábamos hablando del informe Meat Atlas 2021 hace unas semanas. El documento explica que los 20 mayores productores de carne y leche emiten tanto CO2 como Alemania cada año.

Comer carne
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Varios asuntos

Los investigadores creen que teniendo en cuenta el ciclo de vida de un animal de carne y el tiempo que lleva producir carne in vitro, la energía gastada en realidad sería más importante. Además, el ganado genera metano, un gas de efecto invernadero cuya vida útil en la atmósfera es de solo diez años. Por el contrario, el cultivo celular emite CO2, un gas que dura mucho más, varios cientos de años. Mencionemos también las posibles presencia de patógenos en carne in vitro, cuyas mutaciones están lejos de ser imposibles y, sobre todo, ocurrirían mucho más rápido que en la naturaleza.

Recordemos que en 1981, la Unión Europea prohíbe el uso de hormonas sexuales para la producción de carne de granja. Sin embargo, encontramos estas mismas hormonas en cultivos cárnicos en el laboratorio y los riesgos no serían despreciables. Las cualidades nutricionales de la carne también son problemáticas, porque según los investigadores, hierro o vitamina B12 provienen específicamente de la carne producida por animales. Por lo tanto, a pesar de sus ventajas, en particular el ahorro de agua y tierra, la carne in vitro no sería la alternativa ideal a la cría intensiva.