La mesosfera está colapsando, según un estudio sin precedentes de la NASA

En un artículo anterior mencionamos el trabajo de un equipo de científicos que demostró la presencia de una contracción global de la estratosfera provocada por el aumento de gases de efecto invernadero (GEI) En el aire. Un estudio de la NASA publicado en el Revista de física atmosférica y solar-terrestre ahora extiende estos resultados a la mesosfera, la capa de atmósfera que se encuentra justo encima.

En cuanto a la estratosfera, los cálculos físicos han anticipado esta evolución desde la década de 1970 como respuesta al cambio climático debido a los gases de efecto invernadero. De hecho, al retener el calor en la atmósfera inferior, GEI inducir el enfriamiento de los niveles superiores. Sin embargo, un gas más frío también es un gas más denso. Por tanto, ocupa un volumen menor, de ahí la contracción.

Sin embargo, la observación de estas tendencias sigue siendo compleja debido a la altísima altitud de la mesosfera (entre 50 y 80 kilómetros) y la falta de mediciones. en el lugar limitar nuestra capacidad para trabajar en un seguimiento preciso. No obstante, aprovechando los datos recopilados por tres satélites durante los últimos veinte años, un grupo de investigadores ha podido elaborar una tabla que indica los cambios que se han producido cerca de los polos en las ultimas decadas. Si bien trabajos anteriores ya habían notado la presencia de enfriamiento en la mesosfera, esta es la primera vez que un estudio lo detalla durante un período tan largo mientras observa la contracción asociada con él.

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Nubes noctilucentes. Créditos: flickr.

Contracción y enfriamiento de la mesosfera: implicaciones concretas

Los resultados muestran que la temperatura y la altitud de los niveles de presión disminuyeron a medida que GEI estaban aumentando. En su artículo, los autores informan un enfriamiento promedio de 1 a 2 ° C por década asociado a una contracción de 100 a 200 metros por década. Esta es una confirmación irrefutable de lo que han mostrado los modelos climáticos durante varias décadas. Sin embargo, uno se pregunta cómo los cambios que ocurren tan alto en la atmósfera de la Tierra pueden influir o ser problemáticos.

Una razón es que con el asentamiento de las capas superiores, la densidad a un nivel de elevación dado disminuye. Como resultado, la fricción causada por las moléculas de aire en los satélites en órbita baja se debilita, lo que influye en su trayectoria. Además, el enfriamiento de la mesosfera favorece la presencia de nubes noctilucentes, que tienen un potente efecto invernadero. En consecuencia, si la aparición cada vez mayor de estas majestuosas nubes en latitudes cada vez más bajas alegra a los fotógrafos, también nos recuerda la desproporción de nuestra influencia en el medio ambiente; desde los fondos oceánicos más profundos hasta las capas más altas de la atmósfera.

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