Las bacterias transgénicas pueden convertir las botellas de plástico en saborizantes de vainilla

Investigadores escoceses revelaron recientemente una asombrosa técnica de reciclaje de plástico que involucra bacterias modificadas genéticamente. El objetivo aquí es transformar botellas de plástico en aroma de vainilla. Esta idea obviamente hace que el reciclaje de este tipo de residuos sea más atractivo.

Del ácido tereftálico a la vainillina gracias a las bacterias

Dans leur étude parue dans la revue Green Chemistry le 10 juin 2021, un duo de scientifiques de l’école de sciences biologiques de l’Université d’Édimbourg (Écosse) détaille un procédé de transformation des bouteilles en plastique en arôme de vanille grâce à desde bacterias genéticamente modificadas. Estos mismos investigadores ya habían desarrollado en el pasado enzimas para descomponer el tereftalato de polietileno (PET), el polímero que se utiliza en forma de ácido tereftálico (TA) en botellas.

En su publicación, los científicos detallaron el segundo paso del proyecto, a saber, el uso de microbios en la transformación de TA en sabor a vainilla (vainillina). En el contexto de este trabajo, los autores utilizaron bacterias Escherichia coli. Calentaron caldo microbiano a 37 ° C durante un día, condiciones similares a las de la elaboración de cerveza. Resultados 79% de TA convertido en aroma de vainilla.

botella de plástico
Crédito: Galina Shafran / iStock

Efectos positivos para la economía circular

Joanna Sadler, autora principal del estudio, dice que su innovación representa el primer ejemplo del uso de un sistema biológico para reciclar los desechos plásticos en un valioso producto químico industrial. Según ella, la idea podría tener efectos positivos en términos de economía circular. Efectivamente, conviene saber que la vainillina es un componente que se utiliza mucho en la industria alimentaria, pero también en el mundo de la cosmética. También se utiliza en la composición de productos de limpieza, productos farmacéuticos y otros herbicidas.

Además, la demanda mundial tiende a aumentar. En 2018, la demanda de vainillina alcanzó 37.000 toneladas, una cantidad que las vainas de vainilla naturales no pueden proporcionar. Además, aproximadamente el 85% de la vainillina es actualmente el resultado de la síntesis de productos químicos a partir del petróleo y otros combustibles fósiles. La perspectiva de reciclar plástico para producir vainillina es, por tanto, muy interesante. Recordemos de pasada que solo 14% de botellas de plástico están sujetos a reciclaje.

Ahora, los investigadores escoceses quieren centrarse en otra modificación de la bacteria. Por tanto, el objetivo sería aumentar la tasa de conversión. También quieren trabajar en un adaptación de procesos a gran escala para poder reciclar grandes cantidades de plástico.