Para encontrar vida en Europa, tendremos que profundizar un poco más

Es probable que la luna de Júpiter Europa y su océano global ofrezcan condiciones propicias para la vida … ¡siempre que eviten la superficie! Según un estudio reciente, los impactos de los micrometeoritos y la radiación de alta energía acelerada por Júpiter evitarían que cualquier microbio floreciera hasta al menos treinta centímetros de profundidad.

Como Marte o Encelado, la luna joviana Europa es uno de los objetivos privilegiados de la exobiología. Y por una buena razón, los datos sugieren la presencia de un océano subterráneo salado bajo dieciséis o veinticuatro kilómetros de hielo, posiblemente en contacto con su núcleo rocoso. En teoría, tal coqueteo podría dar lugar a toda una variedad de reacciones químicas complejas que podrían conducir al surgimiento y desarrollo de la vida.

Por último, Europa es geológicamente activa, lo que permite liberaciones periódicas de vapor de agua en la superficie. Si la vida microbiana realmente existe en Europa, entonces podría surgir de este océano enterrado para terminar en la superficie. Pero, ¿qué tan profundo deberíamos cavar en busca de alguna esperanza de detectarlo?

Como la Luna, Europa está siendo golpeada con fuerza por micrometeoritos y por partículas muy cargadas, atrapado y acelerado por el poderoso campo magnético de Júpiter. Trabajos anteriores han sugerido que veinte centímetros de hielo podrían ser suficientes para proteger estas biomoléculas potenciales de este entorno extremo. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en Nature Astronomy es un poco más pesimista.

Europa Ocean Worlds
Europa se eleva sobre las nubes de Júpiter el 28 de febrero de 2007. Créditos: NASA

Un área arada de al menos 30 cm.

Como parte de este trabajo, Emily Costello y su equipo de la Universidad de Hawai en Manoa modelaron cómo la superficie de Europa se vio perturbada por estos “ataques” del cielo. Según sus cálculos, este bombardeo incesante podría en realidad revuelva los treinta centímetros superiores de hielo de manera significativa. Por lo tanto, es probable que todo lo que pueda estar en esta capa de treinta centímetros salga a la superficie y quede expuesto a la radiación.

Las biofirmas químicas en áreas menos profundas que esta área pueden haber estado expuestas a radiación destructiva“, Concluye Emily Costello. “Si esperamos encontrar biofirmas químicas impecables, tendremos que mirar debajo del área donde se cultivaron los impactos.“.

Este trabajo podría ser de interés para la NASA. De hecho, la agencia estadounidense confirmó hace dos años su intención de explorar esta luna como parte de su Misión Europa Clipper. La idea será entonces enviar una sonda al sistema joviano durante cuatro años donde podrá realizar decenas de sobrevuelos a baja altitud en Europa. Este trabajo permitirá, por tanto, un estudio en profundidad de su superficie glacial. Los investigadores también podrán seleccionar posibles sitios para un proyecto de exploración más avanzado.

Como recordatorio, la misión Europa Clipper despegará en 2024 a bordo de un cohete privado. La sonda llegará al sitio unos cinco años y medio después, entre 2029 y 2020.