Pingüino Adelia de la Antártida termina en Nueva Zelanda

Un pingüino Adelia que evoluciona normalmente en la Antártida terminó en una playa rocosa de Nueva Zelanda hace unos días a más de 3.000 km de su hábitat natural. Después de ser mimado, el ave fue liberada en la naturaleza con la barriga llena de peces, con la esperanza de que pudiera regresar a sus tierras de origen.

Hace unos meses, una joven morsa de unos dos metros de largo apareció en los titulares cuando se encontró en el condado de Kerry, Irlanda. La noticia había sorprendido en la medida en que estos animales viven normalmente en el Círculo Polar Ártico, varios miles de kilómetros al norte. Según los biólogos, esta morsa probablemente se había deslizado sobre un iceberg después de quedarse dormido sobre él. Hoy, dirígete al hemisferio sur.

Un intruso en la orilla

El 10 de noviembre, un pingüino Adelia se encontró en una playa rocosa en Nueva Zelanda, en más de 3.200 kilómetros de es casa. Recuerde que los pingüinos Adelia son una de las cinco especies de pingüinos que viven exclusivamente en la Antártida y sus islas circundantes. Miden aproximadamente 70 cm de altura y pesan entre 3,8 y 5,4 kg.

Apodado “Pingu” por los lugareños, según la caricatura, el ave fue encontrada desorientada nadando por la playa en Birdling Flat. Bajo el cuidado de biólogos, fue trasladado al Centro de rehabilitación de pingüinos de Christchurch para recibir tratamiento. En el lugar, los investigadores encontraron que tenían bajo peso. El animal, que debe tener entre uno y dos años, también estaba gravemente deshidratado.

Alimentado y regado, Pingu pudo recuperar su fuerza antes de ser liberado al día siguiente, con la esperanza de poder hacer el viaje de regreso.

Pingu es solo el tercer individuo de su especie jamás visto en Nueva Zelanda. El primero fue un espécimen muerto encontrado varado en la costa en 1962. El segundo, vivo esta vez, fue visto en la región de Kaikoura en 1993.

pingüino adelie
El joven pingüino en Birdlings Flat Beach en Canterbury. Crédito: Harry Singh

¿Un vínculo con el cambio climático?

En cuanto a por qué este pingüino viajó a Nueva Zelanda, los científicos no están seguros. Sospechan, sin embargo, que esta brecha podría haber un vínculo con su suministro de alimentos y el cambio climático. De hecho, según Thomas Stracke de Christchurch Penguin Rehabilitation, los pingüinos a veces se desvían de su curso cuando las aguas se calientan, y sus presas prefieren aguas más profundas y frías.

Philip Seddon, zoólogo de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda, también le recuerda al Gardian que los pingüinos son ” como centinelas“, Alerta en una etapa temprana de las diversas evoluciones en curso en el medio marino.