¿Por qué los girasoles siempre miran hacia el este cuando están maduros?

Si los girasoles se enfrentan al sol naciente, es porque el aumento del calor matutino atrae a las abejas, lo que promueve la reproducción de las plantas, según un estudio de investigadores estadounidenses. Los detalles de este trabajo se publican en la revista New Phytologist.

Cuando los girasoles crecen, sus “cabezas” siguen el camino del sol durante el día para que puedan absorber la mayor cantidad de luz solar posible, sea cual sea la hora del día. Este proceso está gobernado por un reloj interno llamado ritmo circadiano, similar a los ritmos circadianos que regulan nuestras actividades. Sin embargo, cuando madura, los tallos se endurecen y la cabeza de la flor, formada por cientos (a veces miles) de flores individuales, eventualmente gira hacia el este hasta el final de su vida. En un nuevo estudio, un equipo de la Universidad de California ha tratado de entender por qué.

Para este trabajo, Stacey Harmer y su equipo manipularon artificialmente la orientación y temperatura de la cabeza de girasol en condiciones controladas. Evaluaron varios parámetros, como la fisiología de las flores, el grado de visita de las abejas polinizadoras o el éxito de la reproducción.

Calor matutino para atraer abejas

Las cabezas de las flores que miran hacia el este eran naturalmente notablemente más cálidas por la mañana. Lo que descubrieron los investigadores es que este calor trajo un “beneficio energético” a las abejas que eran mucho más numerosos por la mañana alrededor de las cabezas que miraban hacia el este, en comparación con las que miraban hacia el oeste durante estos experimentos. En otras palabras, mirar hacia el este permite a las abejas forrajear (y polinizar) girasoles más fácilmente.

Además, la luz solar directa de la mañana también iluminaba las marcas ultravioleta (invisibles para nuestros ojos humanos) en los pétalos de las flores. Por tanto, podrían ser señales desarrolladas precisamente para atraer a los polinizadores.

Los investigadores también encontraron que las cabezas de las flores orientadas al este tendían a producir semillas más grandes y pesadas y para liberar más polen la mañana. Según los autores, estos efectos parecían estar controlados por la temperatura experimentada por la planta. Cuando los investigadores utilizaron un dispositivo para calentar los capullos que miraban hacia el oeste, pudieron lograr resultados similares a los de las cabezas de las flores que miraban hacia el este.

En otro experimento, los investigadores también intentaron rodear plantas masculinas estériles que producen semillas, pero no polen con plantas no esterilizadas orientadas al este o al oeste. Utilizando el genotipado, pudieron distinguir si los machos estériles fueron polinizados por plantas orientadas al este o al oeste. Como resultado, el polen de las plantas orientadas al este produjo más descendencia que las plantas orientadas al oeste.