su influencia en las tormentas de las Grandes Llanuras se habría sobrestimado

Contrariamente a la creencia popular, las tormentas eléctricas y los tornados en las Grandes Llanuras de los Estados Unidos dependen relativamente poco de las cálidas aguas del Golfo de México. En cualquier caso, así lo demuestra un estudio publicado recientemente en la revista científica. Diario del clima.

Desde un punto de vista climatológico, las grandes llanuras de los Estados Unidos son populares por su virulenta temporada de tornados. Recuerde que este último va de marzo a junio con un pico entre abril y mayo. Cada año, las violentas tormentas eléctricas que atraviesan la región traen unos cientos a más de mil tornados, algunos de los cuales resultan ser particularmente destructivos y asesinos.

Tormentas eléctricas severas en América del Norte: la explicación estándar

A menudo se explica que si las llanuras están tan expuestas a este fenómeno es porque son el lugar donde el aire caliente y húmedo del Golfo de México se encuentra con el aire frío y seco de Canadá. El contacto de estas dos masas de aire, facilitado por la presencia de las Montañas Rocosas que requieren movimientos de norte a sur, sería responsable de frecuentes explosiones de tormentas.

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Stormy supercell en Kansas el 10 de mayo de 2014. Créditos: Concurso de fotografía NOAA Weather in Focus 2015.

Aunque esta explicación está muy simplificada, no obstante asume la proximidad de una vasta reserva de calor húmedo al sur, el Golfo de México, y un alto relieve más al oeste, las Montañas Rocosas. Sin embargo, según un trabajo reciente, uno de estos dos elementos no tendría la importancia que se pensaba hasta ahora.

Una realidad más compleja

Utilizando un modelo de circulación general, los investigadores evaluaron la importancia relativa de estos dos elementos. Al cambiar algunas líneas de código en el programa de computadora, es posible transformar las montañas del oeste americano en llanuras o reemplazar el océano del Golfo por tierra. Al comparar las diferentes simulaciones, se puede aislar el papel que desempeña cada factor.

Como era de esperar, la ausencia de las Montañas Rocosas redujo significativamente el número de tormentas eléctricas severas en el interior del continente debido a una atmósfera que se había vuelto más fría y seca. Sin embargo, lo que sorprendió a los científicos es que la presencia o ausencia de aguas del golfo en última instancia tuvo relativamente poca influencia. A lo sumo, hay un ligero movimiento de tormentas hacia el este, pero sin una fuerte influencia en su intensidad o frecuencia.

Estos resultados muestran que nuestra comprensión de los mecanismos responsables de que América del Norte sea un punto de acceso en términos de tormentas eléctricas y actividad tornádica todavía está sujeta a áreas grises. Será necesario seguir trabajando para aclarar el problema. En particular, las posibles razones por las que las cálidas aguas del Golfo de México parecen jugar solo un papel limitado.