trozos de corteza golpeando unos contra otros

Venus aún podría estar geológicamente activo. En un estudio reciente, respaldado por observaciones realizadas por la misión Magellan, los investigadores identificaron varios trozos de corteza visiblemente distorsionados en el pasado reciente. Este trabajo podría permitirnos aprender más sobre la Tierra primitiva.

Relegada durante mucho tiempo a un segundo plano detrás de Marte, Venus volverá a pasar a primer plano. Hace unas semanas, la NASA anunció la selección de las misiones DAVINCI + y VERITAS, ambas finalistas del programa Discovery, cuyos lanzamientos están programados para finales de la década. Más recientemente, la Agencia Espacial Europea (ESA) también confirmó el desarrollo de su misión EnVision durante el mismo período.

Estos tres proyectos tendrán como objetivo resolver un verdadero enigma planetario. La Tierra y Venus tienen el mismo tamaño, están relativamente cerca y están hechos de la misma materia estelar. Sin embargo, estos dos mundos han tomado dos caminos diferentes. Por un lado, la Tierra es un oasis, por el otro, Venus es un infierno sembrado de ácido. La pregunta es: ¿por qué?

Un estudio reciente publicado en procedimientos de la Academia Nacional de Ciencias podría darnos algunas respuestas.

Un “témpano de hielo” en la superficie

Sabemos que la faz de nuestro planeta ha seguido evolucionando desde su formación al ritmo del desplazamiento de las placas tectónicas, una especie de gigantescas piezas de rompecabezas geológico. Venus, por otro lado, no tiene tectónica de placas. Por otro lado, podría haber desarrollado una variación algo extraña de este proceso.

Específicamente, un equipo de investigadores descubrió que la superficie de Venus estaba formada, al menos en parte, por trozos de corteza planetaria que podrían colisionar entre sí, incluso hoy, como enormes trozos de témpano de hielo podría hacerlo sobre mares agitados.

Este tipo de actividad, que no constituye una verdadera tectónica de placas, involucraría cerca de sesenta trozos de corteza llamados campi – “campos” en latín – y su tamaño varía desde el tamaño de Irlanda hasta el de l ‘Alaska, según Veces.

“Hemos identificado un patrón de deformación tectónica no reconocido previamente en Venus, que es impulsado por el movimiento interno al igual que en la Tierra”.dice Paul Byrne, planetólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte. “Aunque es diferente de la tectónica que vemos ahora en la Tierra, todavía es evidencia de un movimiento interno expresado en la superficie del planeta”..

Venus
Una vista de radar de color falso de 1.100 kilómetros de ancho de Lavinia Planitia, una de las regiones de Venus Plain. Los colores muestran dónde la corteza (litosfera) se divide en estructuras. Las regiones moradas son los bloques y sus divisiones son de color amarillo. Créditos: Paul K. Byrne y Sean C. Solomon

Entendiendo la Tierra joven

Este nuevo descubrimiento es importante, ya que el calor interno en el origen de esta actividad geológica de Venus parece similar al desarrollado en la Tierra hace unos 2.5 a 4 mil millones de años, señala Científico nuevo. Si este es realmente el caso, este Venus “moderno” podría permitirnos aprender más sobre la versión temprana de la Tierra.

Los resultados de este trabajo se basan en un reanálisis de imágenes de radar de la superficie de Venus capturadas por la misión Magellan de la NASA, que finalizó sus operaciones en 2004. En ese momento, la sonda había desplegado un radar para escanear la atmósfera del planeta y el mapa. su superficie. En estas imágenes, los investigadores identificaron el famoso “campi” mencionado anteriormente.

Luego, el equipo integró estas observaciones y mediciones del campo de gravedad de Venus en un modelo de computadora para generar escenarios geológicos que podrían producir lo que observaron. Este trabajo sugiere que el movimiento del manto fluido del planeta sí hace que su superficie se deforme en Venus.

Queda por ver si este proceso todavía está en curso hoy. Es a esta pregunta (pero no solo) a la que tendrán que responder las futuras misiones en desarrollo. Si este es el caso, entonces Venus todavía estaría geológicamente activo.

Explicar este extraño “ritmo tectónico” también podría ser útil en el contexto de la investigación exoplanetaria. De hecho, hay miles de millones de mundos similares al nuestro oa Venus en nuestra galaxia, cuya evolución puede estar guiada por la presencia o ausencia de placas tectónicas.