Un intrigante sistema planetario a 35 años luz de la Tierra

Cuando un sistema alberga uno de los planetas rocosos más pequeños jamás descubiertos, un planeta dominado por océanos e incluso la posibilidad de que un mundo similar a la Tierra evolucione la zona habitable de su estrella, los astrónomos están tomando nota. Encontrarás a todas estas hermosas personas a solo 35 años luz de la Tierra.

En el corazón de este intrigante sistema se encuentra una estrella enana roja llamada L 98-59, también conocida como TOI-175. Hace dos años, un equipo de astrónomos que dependía del satélite TESS de la NASA identificó tres planetas en movimiento, cada uno del tamaño de la Tierra.

En ese momento, estos tres mundos habían sido identificados gracias al método de tránsito que consiste en detectar diminutas gotas de luminosidad estelar, atestiguando los repetidos pasajes de uno o más planetas que pasan entre la estrella y la Tierra. La desventaja de este método es que solo le permite determinar el tamaño de los objetos objetivo. Sin embargo, si queremos saber de qué está hecho un planeta, lo mínimo que necesitan los investigadores es conocer su masa y radio. Desde allí pueden calcular su densidad total y, por tanto, estimar su composición.

Como parte de un estudio reciente, un equipo independiente trató de caracterizar estos planetas basándose en otro método: el de la velocidad radial.

Un pequeño planeta y un mundo oceánico.

Esta técnica se basa fundamentalmente en el movimiento de la estrella provocado por la presencia de los planetas. En los sistemas planetarios, todos los cuerpos, estrellas y planetas, se mueven alrededor de un centro de masa. Este es el punto central gravitacional del sistema.

Sin embargo, los planetas, por pequeños que sean, pueden influir en el movimiento de su estrella alrededor de este centro de masa y por tanto en su luminosidad. Al examinar cuidadosamente cómo cambia la huella de luz de la estrella con el tiempo, los científicos pueden aislar esta oscilación y calcular la masa del planeta que está en el origen.

Para este trabajo centrado en las mediciones de la velocidad radial de la estrella TOI-175, publicado en Astronomy & Astrophysics, los astrónomos han confiado en en el Very Large Telescope (VLT), en Chile. Este estudio confirmó la presencia de las tres estrellas descubiertas inicialmente y permitió comprenderlas mejor. Entre ellos esta uno de los exoplanetas rocosos más pequeños jamás descubierto. Denominado L 98-59b, el objeto tiene aproximadamente la mitad de la masa de Venus.

Según los análisis, este planeta y su vecino parecen esconder pequeños núcleos de hierro y cada uno puede tener un poco de agua contenida en una atmósfera. Se dice que el tercer planeta tiene un núcleo similar, pero parece contener mucha más agua, hasta que un tercio de su masa.

Otros dos planetas, uno de los cuales es prometedor

Además de estos tres mundos, los investigadores también señalaron la presencia de un cuarto planeta rocoso y potencialmente un quinto evolucionando en el área de vida de su sistema, capaz de recibir tanta luz y calor de su estrella como la Tierra del sol.

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Comparación entre el sistema L 98-59 (arriba) con parte del Sistema Solar interior (Mercurio, Venus y la Tierra), destacando las similitudes entre los dos. Créditos: ESO / L. Calçada / M. Kornmesser

Por lo tanto, se necesitarán datos más precisos para confirmar la presencia de este quinto planeta, pero si es así, podría ser el objetivo del telescopio James Webb. Una vez desplegado en el espacio, probablemente antes de fin de año, el observatorio podrá concentrarse en el estudio de su atmósfera centrándose en la búsqueda de biofirmas.